PRIMER ACTO
VOZ: Vas a esperar.
Sentada, la niña juega con su pollera.
a medida que el patio se sumerge en la neblina,
la niña tiembla.
voces chiquitas, rectas van invadiendo el espacio =susurro.
"Vas a esperar", el legado de princesa
-aprende a esperar, mujer certera.
Se espera al príncipe azul
¡mujer valiente!
no espere poesía;
espere sentada el colectivo.
espere las migajas de los condes
calle y espere premio
(estira la patita y accede a roer el hueso)
Niña sentada en cordón de la vereda,
se deshoja de a poco,
su pelo va cayendo
y de las puntas florecidas exiliadas en la acera
crece junco
(cazador, ten cuidado, entre arbusto y arbusto, de vez en cuando se ajusticia)
¡vas a esperar!
la niña se muerde las uñas, se muerde los dedos sin cutícula,
se lastima y bebe la sangre y reza.
(los vecinos ya prendieron 12 velas y
en la esquina se escucha una novena en cantata de voz cascada y esmirriada....)
El cabello se retuerce en las manitos devenidas en muñones,
acarician los piojos, y entre un mechón y otro, surge despellejada la mollera.
¡vas a esperar!
Inventa fantasmas, pajaritos alados y aprende a inventar conversaciones.
(a esta altura del partido, cualquier migaja de atención es un idilio)
Así, pasa el tiempo
la niña que espera cansa y canta como un trompo en el viento.
y el vientre seco y solo,
es presa fácil para el exterminio
(el pedófilo se regodea entre arbustos,sabe que puede atacar
y
hundir su nariz en la inocencia cansada de esperar)
SEGUNDO ACTO
la niña camina desorientada
la calle la exonera
(muñones manitas hacen un esfuerzo por saludar)
la corona de moscas le revolotea en la frente
(sólo le hace falta capa para reinar)
un camisón y una bombacha con puntillas,
unas pantuflas ignoradas al azar
un muñeco de trapo retorcido
un palo, un sueño, un lugar
La niña descansa en un sitio
(sentada en medio de la calle
-cruza las piernas como le enseñaron las maestras-)
Los ruidos de los autos no se escuchan,
una bicicleta ausente la golpea.
la niña que espera, salta vigorosa en el aire.
NADA
Se esfuerza por seguir...
TERCER ACTO
cambio de ambiente
HOSPITAL
silencio
"espere en la sala de espera"
ahora la madre espera su turno
la niña espera al médico
el médico espera un cheque y a la enfermera de turno
SILENCIO HOSPITAL
calla, mujer, y recibirás tu premio
(esstira la patita, hazte el muerto y recibirás tu hueso)
así, la mujer-niña-muerta
aprende su oficio.
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6 comentarios:
me gustó (a pesar de que tengas blog con nombre fundamentalista) En serio, me gustó mucho (bueno, también es el primero que leo). Ja! relativicemos. Me gustó más el primer acto, me parece el más poético. (bah, qué se yo). Me gustó. (¿Alcanza como para inaugurar la sección de comentarios o también tengo que decir "lo otro"?)
ke bueno inaugurar los comentarios con uno de ese tipo...porque "me gustó" a veces importa más que cualquier otra ñoñez (CURSI)Y no, no es necesario LO OTRO...UNTIL NOW!!!!!
Gracias!!!
PD:¡Y NO ES FUNDAMENTALISTA!
A mi también me gustó, y también especialmente el primer acto... Es como la parte poética en sí, el que nos guste más el período de la ingenuidad y algo más (propio de la niñez) que el que sigue; es decir, la parte en que se añora y desprecia a la primera, ja. En fin, algo habrá en las palabras que enlazaste que nos remueve... =s
No cortes esta vez el río!!! Besitos!!!!
Sil. Te juro que antes de leer los comentarios anteriores también pensé que el primer acto es el más lindo. Me gustó mucho el tipo de escritura? je. Realmente no sirvo para escribir en estos lugares que LEE TODO EL MUNDO!!! JA,JA, BESOTES, y siga produciendo!!!
A veces sabía que estaba prohibido, pero lo hacía de igual manera. Era una nena normal, de caucho y tierra, como todas. Las trenzas, las pecas y el vestidito que veinte años más tarde pensaría que era de mal gusto.
-¿Como reducir su infancia entera en una escena? Diablos, con un par de anteojos hubiera sido más fácil-
Entonces... Con su vestidito en un día de verano, comiendo un helado de agua medio derretido, junta al resto de sus amigos del barrio. Calculo que habrá sido la siesta; las fechas de carnaval eran distantes aún pero el calor era suficiente como para no jugar a la soga o al quemado. Mirando a los chicos jugar al fútbol -porque a ellos tal vez el calor no les importaba- aunque se estaba aburriendo.
Perdida, las miradas abrazadas. El corazón bajo el éxtasis en la noche larga de verano. Nunca había salido demasiado, sus padres no la dejaban, pero estaba creciendo y "era una época muy difícil". La fisonomía de la ropa interior había empezado a cambiar y a ratos sentía que estaba subdesarrollada y el espejo era como una recurrencia, un mutilación exquisita, un espasmo de bronca y suspiros. El grupo que bebía los litros de los brebajes, de los conjuros y las pociones de noches 3 am y música electrónica. Los roces y las caricias aún eran, y tardarían mucho más en llegar, pero en esa noche, en ese mundo, la excitación de algo nuevo. A veces sabía que estaba prohibido, pero lo hacía de igual manera.
Quizás estaba sorprendida que en ese entonces los ruidos ahogados de la noche no la cautivavan como antaño. Fumando un cigarrillo -afuera ya, en algún bar, o en alguna vereda, lo que en verdad haya estado de paso- mirando con los ojos rojos, irritados por las noches largas durmiendo poco y el estrés de un trabajo mal pago, o de un trabajo incluso exigente. Esperando reconfortarse en los brazos de su amante, como tantas otras noches. Mirando la puerta del cine, verano y fin de semana: lleno de chicos. Por un fugaz andar de las agujas del reloj accedió a dar siquiera un pensamiento que años atrás, cuando su mamá la vestía con esos vestidos horribles, dormirse después de las doce implicaba un castigo o una ocasión especial. La mirada nublada, entorpecida por el alcohol, recordando un poco sí y un poco no como fue a dar ahí, escuchando a medias lo que las otras decían pero sin prestar realmente atención.
Sus dedos flacos, tanto usados. Su piel bronceada en el verano. Sus piernas que no estaban cruzadas porque no llevaba faldas. Su escote prominente y tardío. Sus heridas pasadas. Sus recuerdos de lo que fue y de lo que nunca sería, ni nada, ni ahora ni siempre, buscando una insuficiente respuesta a la pregunta de todos y de nadie, una respuesta a su oficio primordial, aquel que nunca sabría si aprendió.
EPÍLOGO: La trama, tejida, cruda y poluta. Ignorarndo las palabras y las consonates. Vocalizar profusamente procurando apilar los adjetivos con tal de conseguir aquello que tanto deseaba. A veces sabía que estaba prohibido, pero lo hacía de igual manera
Hoola, anónimo!Qué bueno que compartas tu escrito...Ya que estoy contesto a Juli y Geou, aunque justo ahora que, aparentemente aprendí a publicar un copmentario...¡me haya olvidado que tenía para decirles...je!
Un abrazo igual
Sil(vina)
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